{"id":5948,"date":"2022-09-24T07:40:17","date_gmt":"2022-09-24T11:40:17","guid":{"rendered":"https:\/\/web.venezuelaestrena.com\/?p=5948"},"modified":"2022-09-24T07:40:17","modified_gmt":"2022-09-24T11:40:17","slug":"huerfanos-de-etica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/venezuelaestrena.site\/web\/?p=5948","title":{"rendered":"Hu\u00e9rfanos de \u00e9tica"},"content":{"rendered":"<p>El estreno de <em>Hijos de la tierra<\/em> celebra la trayectoria de Jacobo Penzo<\/p>\n<p>Luis Laya<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Una largu\u00edsima gestaci\u00f3n finalmente dio a luz a un filme, notable en su singularidad, \u00fanico en el paisaje de ese cine venezolano que se suele estrenar por estos d\u00edas.<\/p>\n<p><em>Hijos<\/em> <em>de<\/em> <em>la<\/em> <em>tierra<\/em>, largometraje p\u00f3stumo de Jacobo Penzo, supone una \u00e9pica tr\u00e1gica que ya no es muy com\u00fan encontrar en una filmograf\u00eda nacional, la cual insiste con tozudez en lograr una identidad que le sit\u00fae en el panorama internacional y, con igual consistencia, le fije en el imaginario del espectador del patio.<\/p>\n<p>Debido a sus luces y sus sombras, la inquietud por si esta odisea f\u00edlmica consigue dejar una huella quedar\u00e1 flotando en el ambiente por un tiempo m\u00e1s. La trayectoria de Penzo, un artista integral de la imagen y la poes\u00eda, un enamorado del pa\u00eds y sus procesos socio-culturales, lo presenta atado a la tierra, sustrato que se refleja como s\u00edmbolo de una idiosincrasia golpeada por la modernidad, una piel maltratada por la codicia for\u00e1nea y defendida con armas menguadas por su pueblo pobre.<\/p>\n<p><em>Hijos de la tierra <\/em>es pariente de una prole donde figuran la accidentada e interesante <em>En territorio extranjero<\/em> (1992) y <em>Cabimas, donde todo comenz\u00f3<\/em> (2012). Sobre todo desde la primera, aunque con notables diferencias, se vislumbra el boceto de esta nueva entrega. La leyenda del oro negro, el dorado de la revoluci\u00f3n industrial, guarda fatalidad y se construye como f\u00e1bula hist\u00f3rica donde la ambici\u00f3n, la ceguera y la brutalidad se encuentran con un terru\u00f1o virgen y una poblaci\u00f3n depauperada.<\/p>\n<p>All\u00ed est\u00e1 la tramoya, el decorado frente al cual desfilan las desgracias, los planes aviesos y las intenciones imperialistas por la v\u00eda del control de las fuentes energ\u00e9ticas. Sin ser tratados de sociolog\u00eda hist\u00f3rica, las pel\u00edculas de Jacobo Penzo sobre la explotaci\u00f3n petrolera s\u00ed suponen un estudio de la naturaleza humana, de gentes en tr\u00e1nsito hacia su propia destrucci\u00f3n, movidos por la sobrevivencia, el sue\u00f1o del progreso o simplemente la avaricia.<\/p>\n<p>Si en <em>En territorio extranjero<\/em>, Penzo se centraba en un grupo reducido de personas, dando un tono minimalista a su puesta en escena \u2013aun en exteriores-, en <em>Hijos de la tierra<\/em>, la propuesta es coral, buscando la magnificencia de los escenarios naturales, la desolaci\u00f3n de los espacios abandonados, el aullido de la comunidad transform\u00e1ndose, en movimiento por trascender. A la par de la epopeya popular, esa masa que desde cada rinc\u00f3n del pa\u00eds rural se traslada a la costa oriental del Lago en 1920, se dibujan en trazos a veces grotescos y caricaturizados, los resortes que impulsaron el hito petrolero.<\/p>\n<p>Modesta, pero lograda, la ubicaci\u00f3n de los contratistas norteamericanos y sus contrapartes brit\u00e1nicos, nos ubica frente a las fuerzas profundas. Es la econom\u00eda mundial a trav\u00e9s de sus operadores, dando rienda suelta a sus apetencias. En contrapunto, la representaci\u00f3n del ambiente nacional dominado por Juan Vicente G\u00f3mez, no resulta convincente en la primera parte de la trama.<\/p>\n<p>Abundan en el gui\u00f3n las soluciones apresuradas y superficiales, los clich\u00e9s hist\u00f3ricos y sus personajes de opereta, donde el Ministro del Interior, aunque claramente un s\u00edmbolo vamp\u00edrico, se lleva la palma. Esa presencia inc\u00f3moda de manique\u00edsmos dram\u00e1ticos hace mella en la pel\u00edcula, que sin duda intenta abarcar una fracci\u00f3n complej\u00edsima de nuestra historia contempor\u00e1nea, plena de matices dif\u00edciles de captar con sutileza.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n luce d\u00e9bil la ambientaci\u00f3n de la poblaci\u00f3n margarite\u00f1a, as\u00ed como la caracterizaci\u00f3n de sus personajes tanto centrales como secundarios. Se echa en falta la presencia de un mayor verismo, de una cualidad rugosa cercana al documental, siendo suplantada por cierta visi\u00f3n id\u00edlica del pescador, subsidiaria de imaginarios televisivos complacientes.<\/p>\n<p>En el caso de las poblaciones andinas y del territorio falconiano, el tema mejora, con una c\u00e1mara y fotograf\u00eda eficiente que a ratos sobrecoge. Servida ya la mesa visual, honramos ciertas actuaciones: en primer lugar, el arribista Carrillo, personificado con maestr\u00eda por Daniel Alvarado, da cuenta de la calidad del recordado actor. Otras personificaciones convincentes son las del gringo Joe Rayder (Pedro Medina), la inderrotable Amanda\u00a0 (Yulyannys Medina) y Carlota (Indra Santamar\u00eda), la sensual amante de Carrillo, caracteres construidos con talento: sensibilidad actoral, respeto por el espectador y gestualidad justa.<\/p>\n<p><em>Hijos de la tierra <\/em>se presentaba, desde el proyecto, como una pel\u00edcula muy dura de plasmar, de llevar desde sue\u00f1o a realidad, debido a m\u00faltiples limitaciones. Con sus picos altos y simas desafortunadas, hay que anotar que, aunque supera los 100 minutos de duraci\u00f3n, no se hace larga al ojo ni pesada en su estructura, lo que habla bien del dinamismo del gui\u00f3n, el cual mantiene interesado al espectador durante toda la proyecci\u00f3n, logrando un buen balance en la ruta dram\u00e1tica hasta derramar un desenlace abierto que, no obstante, deja anudados sus cabos satisfactoriamente.<\/p>\n<p>De resaltar el tratamiento del color y la luz; los vestuarios y direcci\u00f3n de arte en general, sin tacha, resultan un activo a disfrutar en pantalla. Sin embargo, el resultado es agridulce. Desde el relato, el pueblo campesino como v\u00edctima de una trama urdida desde adentro y afuera por los jefes y los corruptos de toda cala\u00f1a, se nos presenta como s\u00ecmbolo de fatalidad y, as\u00ed, se remonta el r\u00edo de lo inevitable hasta el corto <em>flash forward<\/em> con que abre la pel\u00edcula (imponente plano donde un barrio caraque\u00f1o se refleja en una torre de espejos).<\/p>\n<p>Penzo muri\u00f3 antes de ver editada su pel\u00edcula, aunque Sergio Curiel fungi\u00f3 muy bien como co-realizador desde su rol de editor, ajustando la estrategia narrativa. Ignoro qu\u00e9 habr\u00eda sentido el maestro con el resultado final, pero all\u00ed queda su intenci\u00f3n y legado como cineasta. Desde <em>El afinque de Mar\u00edn <\/em>(1981) y <em>La casa de agua <\/em>(1984) el director mostr\u00f3 sus preocupaciones sociales, esa lucha \u00edntima \u2013y de antemano perdida- del hombre por satisfacer sus necesidades espirituales en medio del pillaje y un ambiente \u00e1spero.<\/p>\n<p>La crueldad que no te da tregua cuando, ya presa de los apetitos, la rueda de la vida se echa a girar. El fracaso de una idea de pa\u00eds atravesada por la urgencia del brillo falso donde la \u00e9tica, con su reticencia, pugna sin \u00e9xito por tomar un respiro.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/web.venezuelaestrena.com\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/critiCom.png?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-1579\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/web.venezuelaestrena.com\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/critiCom-300x168.png?resize=300%2C168&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"168\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/venezuelaestrena.site\/web\/wp-content\/uploads\/\/2018\/05\/critiCom.png?resize=300%2C168&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/venezuelaestrena.site\/web\/wp-content\/uploads\/\/2018\/05\/critiCom.png?resize=470%2C264&amp;ssl=1 470w, https:\/\/i0.wp.com\/venezuelaestrena.site\/web\/wp-content\/uploads\/\/2018\/05\/critiCom.png?resize=414%2C232&amp;ssl=1 414w, https:\/\/i0.wp.com\/venezuelaestrena.site\/web\/wp-content\/uploads\/\/2018\/05\/critiCom.png?resize=215%2C120&amp;ssl=1 215w, https:\/\/i0.wp.com\/venezuelaestrena.site\/web\/wp-content\/uploads\/\/2018\/05\/critiCom.png?w=500&amp;ssl=1 500w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El estreno de Hijos de la tierra celebra la trayectoria de Jacobo Penzo Luis Laya &nbsp; Una largu\u00edsima gestaci\u00f3n finalmente dio a luz a un filme, notable en su singularidad, \u00fanico en el paisaje de ese cine venezolano que se suele estrenar por estos d\u00edas. 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