{"id":2960,"date":"2019-01-18T22:49:41","date_gmt":"2019-01-19T02:49:41","guid":{"rendered":"http:\/\/web.venezuelaestrena.com\/?p=2960"},"modified":"2019-01-18T22:57:22","modified_gmt":"2019-01-19T02:57:22","slug":"tres-deseos-para-armar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/venezuelaestrena.site\/web\/?p=2960","title":{"rendered":"Tres deseos para armar"},"content":{"rendered":"<p>Contrario a lo que podr\u00eda pensarse, conseguir una buena idea para filmar comedia no es tarea f\u00e1cil. En una ca\u00f3tica modernidad de pretendido confort y satisfacci\u00f3n garantizada, la combinaci\u00f3n de magia y sinsentido emocional, no parece un c\u00f3ctel digerible. Los realizadores Javier Mujica y Armando Coll, se atrevieron a darle cuerda al tema y el resultado fue El tercer deseo, comedia con toques de drama, que tensa la cuerda entre lo naturalista y lo fantasioso.<\/p>\n<p>Luis Laya<\/p>\n<p>Ante la pantalla, un primer deseo universal es que la pel\u00edcula fluya, que nadie alto o con ansiedad por conversar se nos siente adelante. Luego de alcanzado lo b\u00e1sico, la ambici\u00f3n se desatar\u00e1: querremos hallar calidad y sorpresa; ante alguna idea estimulante el entretenimiento puro tal vez resulte opcional. Y muy al principio de El tercer deseo, al margen de fallas t\u00e9cnicas en el audio, -que nos impide apreciar un di\u00e1logo rellenado a pura percepci\u00f3n, tipo gestalt- ese oscuro objeto parece ser cumplido. R\u00e1pidamente, se enciende el segundo: \u00a1ojal\u00e1 se mantenga!, \u00a1que no sea un chispazo!, un bombillo fundido prematuramente, un gancho tramposo de un gui\u00f3n fallido, pero\u2026<br \/>\n\u00bfSer\u00e1 simplemente que nos falta trabajar m\u00e1s? Para ir a lo profundo es preciso taladrar como minero. Porque, a ver\u2026 las ideas est\u00e1n all\u00ed en el argumento seco: un hombre se enfrenta a su crisis personal, entre la frustraci\u00f3n de pareja y el sinsabor de los d\u00edas, el malestar laboral y borracheras anodinas con sus amigos \u201cpeor es nada\u201d. Eugenio, un corredor de bienes ra\u00edces sencillo pero sensible, bandea como veleta en medio de una disyuntiva vital y, por una inaudita providencia, choca con lo imposible, lo il\u00f3gico: la posibilidad m\u00e1gica de obtener tres deseos. Pronto, como nosotros, sin saber que lo est\u00e1 haciendo, pide dos y los malgasta, quedando a expensas del tercero.<br \/>\nSe presenta aqu\u00ed la m\u00edtica prerrogativa de elegir lo que \u2013creemos- nos bastar\u00eda para salvar la existencia; nuestro espacio para hallar la plenitud. Pero lo obtenido s\u00f3lo puede ponernos en la senda del desconcierto. La verdad m\u00e1s potente \u2013y desoladora- es que la gente no sabe lo que quiere pero se pasa la vida busc\u00e1ndolo. Ri\u00f1endo con su torpeza y finteando la frustraci\u00f3n. Esas son ideas poderosas en manos de un creador: un guionista, un escritor, un pintor o un m\u00fasico. Pero, \u00bfc\u00f3mo resolverlas con eficacia y belleza? \u00bfPor medio de cu\u00e1l riel tendr\u00e1 que rodar el tren de una historia para conmovernos, llev\u00e1ndonos al centro del laberinto?<br \/>\nLa travesura de un diablillo pat\u00e1n, el genio Scratch (Augusto Nitti), es la llave que encuentra este gui\u00f3n para ahondar en algo duro: el deseo y la imposibilidad de atrapar lo que promete. De nuevo, el desconcierto, la obnubilaci\u00f3n, la tr\u00e1gica soledad del hombre com\u00fan. Llevar este tema al terreno de la comedia parece agenciar, de entrada, un buen chance de \u00e9xito. Quitarle solemnidad, sacarle hero\u00edsmo. Ese estilo tan nuestro, la jocosidad\u2026 Llevar el drama a tierra, podr\u00eda ser la f\u00f3rmula.<br \/>\n\u00bfPero la mezcla funciona por s\u00ed sola? Como con la cocina, el secreto es dar en el punto. Rozar la llaga es insuficiente. Se requiere arte. Eugenio, el agente de ventas entrado en sus sesenta, busca las respuestas a sus vac\u00edos y frustraciones amorosas. Devan\u00e1ndose los sesos, encuentra mal puesta una soluci\u00f3n de fantas\u00eda y la toma, propici\u00e1ndose los enredos. De all\u00ed, al pastiche de comedia de oficina, mon\u00f3logos de telenovela y la aparici\u00f3n recurrida del tema transg\u00e9nero s\u00f3lo hay un paso. Se acerca una digesti\u00f3n dif\u00edcil.<br \/>\nNo exenta de agilidad al principio, la trama de El tercer deseo se espesa conforme intenta hurgar en las aristas de la angustia humana. Eugenio se convierte en su misma disyuntiva, un atado de contradicciones, una ficha del destino que pretende la ternura y la comprensi\u00f3n de un entorno que le exige; le exige pero no le da. Los personajes que lo rodean \u2013no lo acompa\u00f1an: est\u00e1 solo- acent\u00faan la vulgaridad de un mundo indispuesto. Los amigos del trabajo, la compa\u00f1era chismosa, la novia, el jefe pat\u00e1n, el genio, un romance equ\u00edvoco: todo conspira, nada sosiega.<br \/>\nC\u00e9sar Bencid luce convincente en el papel de Eugenio. De su interpretaci\u00f3n se asoma un hombre complejo: desolado, confundido, enfocado, gracioso y tierno. S\u00ed, cierto, casi esquizoide. Pero el drama de Eugenio cuaja en terreno fangoso y finalmente se desdibuja en su larga \u2013y forzada- tourn\u00e9e por el mundo LGBT. \u00bfProducir risa clich\u00e9?, \u00bfabonar la reflexi\u00f3n?, \u00bfconcienciar? \u00bfQu\u00e9 se busca frotando la tetera? Los di\u00e1logos p\u00edcaros y astutos, al borde de la iron\u00eda, fallan el blanco. Y, as\u00ed, la promesa de inteligencia se espicha.<br \/>\nEs estimulante que, para la conclusi\u00f3n de la pel\u00edcula, esa que se demora en llegar tanto como el tercer deseo para el imaginario de Eugenio, se haya elegido la estrategia del final abierto. As\u00ed, en potencia, son varios caminos los que se le presentan a Eugenio para solucionar su l\u00edo esencial. \u00bfNo es lo que quiere todo el mundo? \u00bfOtra oportunidad para decidir? \u00bfPara hacerlo mejor?<br \/>\nAlgo es cierto, m\u00e1s all\u00e1 de la humorada. Como al principio, este ser humano mantiene intactas las posibilidades para salir de su crisis. Al fin y al cabo, aun con las heridas sangrantes, es un poco m\u00e1s sabio. Finalmente, despu\u00e9s de ser expuesto a las mil y una maldades, cortes\u00eda del desatinado genio y de sus propias limitaciones, Eugenio descubre una posible luz.<br \/>\nEs cuando los realizadores, parecen darnos su visi\u00f3n postrera: \u201cel gran arquitecto (el genio, nosotros mismos) aprieta pero no ahoga\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Contrario a lo que podr\u00eda pensarse, conseguir una buena idea para filmar comedia no es tarea f\u00e1cil. 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